El momento presente y la ansiedad

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Te has fijado que normalmente en cada momento estás pensando en algo diferente a lo que estás haciendo? algo que te ha pasado recientemente o algo que tienes que hacer, algo que te preocupa o simplemente estás organizando tus tareas mentalmente? La mente nunca calla, siempre está en movimiento y trabajando constantemente. Los pensamientos son algo muy poderoso y desencadenan una serie de reacciones energéticas y psicológicas que pueden incluso condicionar nuestros acontecimientos cotidianos y futuros. Sobre cómo ocurre esto a nivel físico escribiré más adelante otro articulo, pero en éste post nos vamos a centrar en cuales son las consecuencias de este continuo trabajo mental.

Se dice que la ansiedad es un exceso de futuro y esto es muy cierto, considerando que nuestro futuro no es nada más que la proyección mental que estamos creando en nuestro presente. Cada vez que pienso en algo estoy proyectando una energía concreta hacia mi futuro de algo que quiero que pase o que no quiero que pase, en ambos casos creo una carga energética enfocada a un objeto que se desarrollará según la intensidad y el tiempo que dedicaré a este pensamiento. Cuando el pensamiento es una preocupación o una inquietud por algo esta carga genera una energía de baja frecuencia y además se instala como un parasito en la mente y nos parece muy difícil alejarla. En este momento se está generando en nosotros ansiedad. Nuestro pensamiento que al principio era muy leve y pasajero, se vuelve una obsesión y además va creciendo cada vez más según vaya ramificando con mil otros pensamientos ligados a ello.

Aqui un ejemplo de como un pensamiento puede llegar a generar una grande y persistente preocupación:

→ El jefe quiere hablar conmigo → Habré hecho algo malo? → Será porque le he pedido aquel día de permiso para llevar la niña al médico? → Claro es eso, ya me lo dijo mi colega que el era muy estricto! → Seguro que me va a despedir! → Y ahora que hago? Si me despide como voy a encontrar trabajo con la edad que tengo y dos hijos a cargo? → Ya está, me tocará hablar con mi ex marido y pedirle que me ayude… → Me muero de vergüenza…y además me va a decir que no! → Y claro a ver la bronca que me va a echar mi madre cuando se entere….

Podríamos seguir así al infinito! Este es uno de mil ejemplos que podría citar para entender las vueltas que dá nuestra cabeza y lo peligrosa que puede llegar a ser la reiteración mental. No solamente porque toda esta paranoia mental la estamos atrayendo y posiblemente la acabemos por crear, sino que además nos instala en un estado de ansiedad muy fuerte que puede desembocar en síntomas físicos. Y todo por un → El jefe quiere hablar conmigo! La preocupación anticipadora es una forma de instalarse en un futuro hipotético que aun no hemos vivido y que tiene en potencia infinitas posibilidades de realización, pero que nosotros reducimos a las que estamos creando con nuestra mente y esto nos genera ansiedad, miedos, pánico u otros estados emocionales. En cualquier caso lo que estamos haciendo es alejarnos del momento presente. De echo fíjate que cuando pasa esto muchas veces estás haciendo cosas y no eres consciente de lo que haces o más bien no le prestas atención. A menudo pasa cuando estamos haciendo algo que reside en nuestro subconsciente, o sea todas aquellas acciones que hacemos en automático porque no requieren un razonamiento consciente, como ducharse, lavarse los dientes, pintarse las uñas, fregar los platos, conducir, etc.

Que hacer entonces? Tal y como nos vamos a un futuro hipotético y creamos inconscientemente esta ansiedad, podemos volver al momento presente para evitar todo este trabajo mental y todas sus consecuencias. Hay un ejercicio extremadamente fácil que podemos hacer en cualquier momento y que nos ayudará a volver al momento presente. Además nos ayudará a entrenar el estar siempre aquí y ahora, concentradas en lo que estamos haciendo. Esto tiene una consecuencias tan importantes y de tal magnitud que te sorprenderá si lo practicas cada día. Por un lado, aleja los pensamientos persistentes, la preocupación y la reiteración mental y esto te ayudará también en la practica de la meditación; por el otro lado te acerca a un conocimiento más profundo de ti misma y de la realidad, porque el prestar total atención a la realidad que estás percibiendo con tus cinco sentidos te conecta con tu interior y a la vez conecta la realidad contigo misma, dado que estamos hechos de la misma energía. Se que este concepto puede ser un poco difícil de comprender, más adelante tocaremos este tema también más en profundidad. De momento lo que es importante que hagas es experimentarlo tu misma.

El ejercicio es muy sencillo. Se trata de concentrarse al 100% en una tarea que normalmente haces de forma automática sin pensar y estar atenta a los estímulos que recibes a través de tus cinco sentidos. Por ejemplo fregar los platos: cuando te pongas a hacerlo, antes de todo haz un pensamiento de toma de consciencia – Voy a fregar los platos – y mientras lo haces capta todos los detalles. Fíjate en el ruido de las vajillas mientras las pones en el fregadero, el ruido del agua que va llenando la pica, el olor del detergente; mientras limpias con el estropajo observa como va saliendo la suciedad, como desliza el estropajo en cima del plato; capta con tus dedos la textura de este o del detergente, fíjate en la temperatura del agua; observa las burbujas de jabón y sus reflejos arco iris. Fíjate absolutamente en todos los detalles y si te distraes simplemente vuelve a tu tarea. Puedes ayudarte formulando pensamientos sobre lo que estás haciendo, como haciendo una crónica mental de tus acciones, si te resulta difícil callar la mente. Por ejemplo piensa – Estoy pasando el estropajo, el jabón huele a limón, el agua está muy caliente…etc. –

Puedes hacer esto con cualquier otra tarea que te apetezca y en cualquier momento del día y todas las veces que quieras. Piensa que cuanto más practiques más beneficios obtendrás. Cuanto más te concentres en el presente menos preocupación tendrás, disfrutarás de volver a valorar los detalles de las cosas sencillas y cotidianas, y además desarrollarás una gran capacidad de concentración que te será muy útil en el trabajo, el estudio y sobre todo en la practica de la meditación. De echo este ejercicio es una especie de meditación consciente y activa. Prueba tu misma y verás que pasa!

Una cosa que te puede resultar útil para practicar este ejercicio es empezar a hacer las cosas una a la vez, si está haciendo algo empieza, hazla y termina antes de ponerte con otra cosa, no hagas varias cosas a la vez, desperdicias energía.

Con la practica y cuando empieces a dominar la concentración puedes ir añadiendo la respiración lenta y profunda mientras ejecutas tu tarea cotidiana, así irás profundizando más y te acercarás cada vez más a la meditación.

Recuerda: “Para llegar a Dios hay que aprender a ser humano!” Empecemos por las pequeñas cosas, la evolución interior está al alcance de todos!

Lorena Giocasta

Terapeuta energético – emocional

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