El rol de víctima

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Muchas veces me encuentro en consulta con personas que están instaladas en el rol de víctima, sin embargo cuando se lo hago notar no son capaces de reconocerlo.

Qué quiere decir estar en el rol de víctima?

Nos instalamos en el rol de víctima de diferentes maneras y por diferentes razones. Para empezar hay que evidenciar que no somos unos inútiles o incapaces o manipuladores por encontrarnos en este inconsciente rol de víctima. Es una de las muchas estrategias de supervivencia que tiene el ser humano. Como mencionamos varias veces en este blog, la mayoría de los conflictos emocionales son impulsados por el instinto de supervivencia que se maneja con nuestro cerebro reptiliano (la parte más central de nuestro cerebro y la más antigua en formarse, la que compartimos con los animales). Nuestro cerebro reptiliano se encarga de que nos mantengamos a salvo, pero estos mecanismos de supervivencia se activan incluso cuando el peligro no es real, sino que nuestro cerebro y nuestras emociones lo vive como si fuera real. Por ejemplo algo muy común es tener un conflicto emocional en el caso de que perdamos el trabajo y tengamos familia a cargo. Al tener responsabilidad económica puede que vivamos un conflicto en consecuencia de esta pérdida y que el cerebro reptiliano asocia a la muerte: si no hay dinero no hay comida. En realidad desde la conciencia sabemos que podemos encontrar un nuevo trabajo o incluso pedir ayuda económica a la familia, amigos o otras entidades. Sin embargo el cerebro reptiliano se encarga de hacernos entrar en alerta por ejemplo desarrollando una ansiedad. En este caso es un peligro de muerte no real.

Dicho esto el rol de víctima es otra estrategia de supervivencia. Es un comportamiento en realidad bastante complejo que conlleva diferentes manifestaciones psicológicas y emocionales. Como podemos reconocer una víctima o cómo podemos darnos cuenta de que estamos en el rol de víctima?

Una víctima no toma la responsabilidad de su vida, lo que le sucede lo atribuye causas externas. Su felicidad depende del trabajo, del dinero, del amor etc.

Una víctima juzga, crítica y culpa a los demás.

Una víctima manipula con chantajes emocionales para obtener aquello que quiere. Este tipo de comportamiento lo vemos mucho en las parejas y en la relación entre padres e hijos. Es una manera de obtener amor o atención a cambio de algo.

Una víctima se queja de todo, no busca soluciones.

Una víctima no cree que puede sanar por sí misma.

Una víctima se siente diferente a todos los demás, sus problemas son distintos y nadie la puede entender.

Una víctima es pasiva frente a sus problemas, no intenta solucionarlos sino que prefiere quejarse de lo desgraciada que es.

Y me espera que otro la salve, no tiene la valentía de tomar su poder y su responsabilidad.

Una víctima se adapta a la realidad que cree que no puede cambiar.

Si quieres saber si tú también estás instalada en un rol de víctima, analiza las frases anteriores con mucha sinceridad. Mira dentro de ti y obsérvate en todos los ámbitos de tu vida, quizás al principio puede resultar difícil verlo, admitirlo o reconocerlo. Pero no hay nada malo en esto, si juzgamos el hecho de que estamos instalados en un rol de víctima no hacemos nada más que reforzar ese mismo rol. El ser humano viene al mundo con una mochila de conflictos emocionales que se va llenando durante toda la vida hasta que no decidas vaciarla, no es culpa de nadie es nuestro aprendizaje, así que para que juzgar? Ser sinceros con nosotros mismos es un acto de amor, nadie más puede hacerlo por ti. Reconocer que estamos instalados en el rol de víctima es un gran paso hacia la sanación de nosotros mismos. Vamos a ver más en detalle cómo desarrollamos este rol de víctima, como nos portamos?

La víctima está sumergida en sus creencias limitantes que la hacen estar clavada en un mismo punto una y otra vez. Fíjate si alguna vez te has encontrado manifestando estas creencias limitantes diciendo algo como: -Así es la vida, que le vamos hacer? Hay que adaptarse…; no puedo, no lo consigo, es imposible, yo no soy así…-. O si alguna vez has tenido comportamientos de manipulación con tu pareja o tus hijos, como por ejemplo decir: -Si no me llamas más a menudo es que no me quieres; Yo lo hago todo para ti y así me lo pagas?; no tienes que mirar a otras mujeres porque solo existo yo para ti; si te vas de casa quien me va cuidar cuando sea mayor?; qué vas a hacer tú sin mí?…etc

Éstas son solo algunas de los comportamientos más típicos cuando nos instalamos en un rol de víctima y queremos crear necesidad en el otro. Todo esto viene la mayoría de las veces por un vacío emocional, una herida antigua por falta de amor o atención por parte de nuestros padres o cuidadores. Muchas veces también encontramos heridas de abandono, que en la edad adulta se manifiestan en miedo a estar solo Y nos llevan a desarrollar comportamientos manipuladores para hacer que la otra persona se quede con nosotros. Sea cual sea la historia que hay detrás de estos comportamientos y en cada una de nuestras vidas lo más importante es reconocerlo y superarlo. Cada uno de nosotros es responsable de su propia vida, su propio éxito, su propia sanación y su crecimiento interior. Cuando rechazamos esa responsabilidad no solo entramos en este rol de víctima, sino que también nos estamos alejando del camino de sanación. Muchísimas veces en consulta me encuentro con personas que dicen no poder avanzar en su sanación o no poder salir de alguna situación bloqueada, pero sin embargo no reconocen estar en este rol de víctima. Detrás de este comportamiento está una voluntad inconsciente de quedarse en este mismo punto. Pero una vez que lo inconciente se hace consciente a través de la terapia o a través de una toma de conciencia espontánea, la decisión de ir más allá de este conflicto y superarlo está en uno mismo y solo depende de su voluntad. 

Como salir del rol de víctima?

Se sincera contigo misma.

No tengas miedo de mirar dentro de ti.

No te juzgues, ni a ti ni a los que crees que son responsables de tus heridas.

Acepta tu pasado, no puedes cambiarlo, pero si puedes construir tu futuro aquí y ahora.

Trabaja para tu felicidad.

Visualiza la vida que quieres, aclárate en lo que deseas y trabaja para obtenerlo.

Trátate con amor, compasión y respeto.

No tengas miedo a descubrir y usar tu poder interior, empodérate!

No tengas miedo en pedir ayuda, a veces puede resultar complicado hacer un camino de sanación si no tenemos un apoyo, una guía. Un acompañamiento terapéutico puede ser una excelente herramienta para descubrir este poder y sanarte y así vivir la vida que deseas y experimentar tu felicidad.

 

Lorena Giocasta

Terapeuta energético-emocional

 

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