El sufrimiento también nos lleva a la evolución

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No te agobies. No te rayes la cabeza pensando a la solución o a las posibilidades. La vida siempre te ofrece lo que estás dispuesta y preparada para tomar. Siempre tenemos la tendencia a vivir todo como un drama, porque tenemos miedo. El miedo es aquel que nos paraliza y siempre nos pone el palo entre las ruedas. Pero la vida nunca te presenta situaciones que no eres capaz de gestionar. Es la mente, es el ego el que cree que no lo vas a poder solucionar o gestionar. Incluso cuando te parece más negro todo tiene solución, si tú quieres encontrarla.

Cuántas veces te has encontrado en situaciones en las cuales te has dicho o preguntado – cómo voy a salir de ésta? -, preocupándote al inverosímil como si de ello dependiera tu vida. Aquí está la clave: la supervivencia. El miedo es un mecanismo de supervivencia que nos mantiene a salvo, pero no tenemos que olvidar que es un mecanismo ancestral que nos confunde la mente, porque ahora no estamos constantemente en peligro como cuando estábamos en las cuevas. No olvides nunca que el instinto de supervivencia a veces te boicotea. Cuando estás pasando por momentos difíciles no dejes que tu mente te atrape en la ansiedad y en la preocupación, esto hará que el momento sea aún más difícil y que tú lo vivas con más intensidad y drama. Deja ir, suelta y deja que las cosas pasen. Vive con más conciencia y comprensión este momento, siéntelo dentro de ti, de tu cuerpo, de tu corazón, de tu energía. Contacta con ese miedo, con esa preocupación, con ese dolor y agradece por el gran aprendizaje que te está trayendo. Cada situación difícil en la vida es una oportunidad de crecer y aprender, si la dejas escapar se volverá a presentar en tu vida de otra manera. Estamos tan convencidos de que siempre tenemos que estar bien, siempre alegres, siempre queremos que todo vaya bien, sin preocupaciones. Pero este tipo de mentalidad no deja sitio para el crecimiento personal, no te permite avanzar. Cuando vas a la escuela si no te sabes la lección no puedes avanzar; si no has aprendido lo que has estudiado durante el año, repites.

En la vida es exactamente igual, si no quieres aprender vas a tener que repetir. Los momentos difíciles, oscuros o dolorosos también son aprendizaje y si no los queremos vivir porque tenemos miedo al sufrimiento, simplemente se repetirán. La forma de aprender en la vida es tomar conciencia. Tomar conciencia quiere decir vivir a pleno el momento desde el amor y la comprensión, no solo desde la racionalidad. Cada situación puede ser vivida a 360° con nuestra mente y nuestro corazón. Deja de agobiarte y vive al 100% cada segundo de tu vida, los momentos felices como los dolorosos. Deja de querer que todo vaya bien siempre, que estés siempre alegre y sonriente. Las emociones pueden ser molestas a veces, pero es lo que nos hace humanos y conocerlas, vivirlas y expresarlas es lo que nos lleva a la conciencia de nosotros mismos, es lo que eleva nuestra conciencia como seres humanos. A veces incluso el dolor nos lleva a la sanación, puede que ha llegado el momento en nuestra vida para sanar algo muy importante, algo que llevaba esperando mucho tiempo y a veces ni nos damos cuenta.

Hablemos del llanto! ¿Que nos viene a decir este gesto tan mal visto desde hace generaciones? Probablemente habrás oido millones de veces desde que eres pequeña frases como: las niñas grandes no lloran, los chicos no lloran, llorar es de nenazas, lloras como un niño pequeño… y la lista podría seguir al infinito. Éstas creencias limitantes, que llevamos arrastrando desde hace décadas, han plasmado nuestra sociedad y la ha educado a demonizar el llanto. Nada más lejos de la verdad ni nada más dañino para el crecimiento humano. El llanto es una expresión natural de una emoción. Es la manera que tiene el cuerpo físico de expresar dicha emoción. El llanto es limpieza, es expresión, es fluir, soltar y dejar ir. Es la forma más sana y natural de curarnos el alma. Es un acto espontáneo y necesario para el correcto fluir de las emociones y de la energía. A través de las lágrimas sacamos afuera de nuestro cuerpo todo lo que nos hace sufrir y nos liberamos de ello. Lo demuestra la típica sensación de liberación que tenemos después de llorar. Por suerte en estos tiempos de cambio la sociedad está empezando a revisar sus valores, creencias y prioridades. Esto está facilitando la apertura de las mentes y de las conciencias de los seres humanos, que se están volcando cada vez más hacia el desarrollo de su propio ser en todas sus facetas. Tenemos que aprovechar este momento y liberarnos de todas estas creencias limitantes y dogmas antiguos que nos impedían la evolución. Es tiempo ya de avanzar, crecer y florecer como almas inmortales que somos. Así que no tengas miedo de llorar, no tengas vergüenza, siéntete libre de sanarte a ti misma a través de este gesto, aprovecha tu medicina natural interna. Recuerda que el miedo al juicio, al qué dirán, no es nada más que inseguridad e inmadurez (emocional).

Llora, grita, enfádate, desespérate… Todo está bien! Pasará y te sentirás mejor, solo confía. Suelta y deja ir.

Lorena Giocasta

Energía y emoción

 

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