¿Por qué me dejo maltratar?

Sé que esto es un argumento muy delicado y sobre todo para todas las personas que se sientan maltratadas o estén sufriendo maltrato físico o psicológico. El propósito de este artículo es proponer una visión diferente y alternativa a las que se suelen aportar sobre este tema. Esta visión es fruto de mi propio punto de vista y obviamente de mi experiencia. Te invito a abrir tu mente antes de empezar a leer este artículo para que no te sientas herida o juzgada.  Cualquier comentario será bienvenido siempre que sea respetuoso y de utilidad.

Cuando hablamos de maltrato solemos referirnos a un comportamiento ofensivo, hiriente o vejatorio de una persona hacia otra en forma de palabras, gestos, actitudes o comportamientos que pueden afectar tanto la esfera psicológica-emocional cuanto la física. Estos maltratos pueden ser de natura y de intensidad muy diferentes. También conviene recordar que el aspecto ético y moral del comportamiento humano está sujeto a la interpretación y a la sensibilidad de cada uno. Por cuanto la ley nos ampare de forma más o menos igualitaria, en realidad las cosas son juzgadas por las personas según su propia visión de la vida y del mundo, según su filtro mental, su manera de ser. Como todas las cosas también el concepto de maltrato es subjetivo para cada uno.  Esta es la razón por la que muchísimas veces muchas personas no son conscientes de subir maltrato por otra persona o bien no consideran grave o importante la situación. Mientras que otras personas tienen una sensibilidad mucho más desarrollada y en consecuencia un margen de aguante mucho más bajo. Cualquiera que sea el caso hay un concepto base que nos tenemos que recordar: la realidad es un espejo de mi interior, refleja aquello que tengo dentro y que necesito trabajar en esta vida. Considerado esto cualquier situación, persona o acontecimiento atraiga en mi vida tiene que ver con este aprendizaje. Así que la persona que me maltrata en realidad me está enseñando algo (enseñar en el sentido de mostrar y en consecuencia se vuelve una enseñanza). ¿Pero el qué?

Antes de desvelar la respuesta hablemos de otro punto muy importante: el poder personal. Todos nosotros tenemos un gran poder interior que la mayoría de las veces desconocemos y no sabemos utilizar. Este poder es el que nos permite tomar decisiones, tomar nuestro espacio en la vida, conseguir nuestros objetivos y decidir ser felices o desgraciados. Cuando cedemos este poder a otras personas nos convertimos en víctimas. No siempre somos conscientes de hacer esto, pero cuando lo hacemos nos sentimos vulnerables, incapaces de salir de la situación, nos sentimos abusados por otros, los mismos a los cuales cedimos el poder. Entonces nos volvemos sumisos, débiles, influenciables, inferiores, pequeños. Reconocer esta cesión de poder no es tan fácil, hay que tener mucha consciencia y mente abierta, pero sobre todo voluntad de crecer y evolucionar para ser felices. Sí, porque salir del maltrato no es otra cosa que decidir ser felices.

El primer paso es reconocer que estamos viviendo maltrato, el segundo paso es tomar conciencia de que esto fue una consecuencia de una cesión de mi poder personal a otra persona.

El tercer paso es comprender el porque y el para que he cedido este poder. Aquí entran en juego varias cosas, por un lado los conflictos internos de cada uno que pueden venir de una infancia difícil, donde hemos recibido abusos o maltrato, o hemos tenido un ejemplo de maltrato en familia (por ejemplo un miembro maltrataba a otro), o bien una educación excesivamente estricta donde el maltrato psicologico se esconde detrás de la exigencia. Por otro lado puede estar ligado a lealtades familiares en el árbol genealogico o de trabajos de sanación del mismo (cuando un miembro del árbol genealogico tiene la misión de «limpiar» o sanar conflictos de otro miembro anterior a él). 

Cualquiera que sea el caso, es interesante saber cual es el objetivo de elegir inconscientemente una situación dolorosa a través de la cual vivir el maltrato. El objetivo principal de las decisiones que tomamos obviamente siempre es la evolución, porqué venimos al mundo para ello. Pero cada persona evoluciona a un ritmo diferente y necesita aprender cosas diferentes. Lo que trabajamos a fondo en un caso de maltrato, si tomamos consciencia, es el amor propio, el amor hacia nosotros mismos y el reconocimiento de este poder personal que hemos cedido. Cuando permitimos que alguien nos maltrate, nos estamos maltratando porque no nos queremos. 

A veces pensamos que no hay salida o solución, pero si prestamos mucha atención en realidad son obstáculos que nos ponemos delante para no salir de esta situación porque en realidad no nos sentimos listos para abandonarla y empezar a querernos. Es muy fácil acostumbrarse al dolor y desde allí parece muy difícil ser felices, pero es una creencia limitante. En realidad es exactamente lo contrario, es muy fácil ser felices porque depende de una decisión personal que podemos hacer nosotros y solo nosotros, pero es muy difícil y doloroso elegir el sufrimiento sin alguna razón si no la de castigarnos por alguna culpa invisible que creemos (o nos han hecho creer) que cometimos. 

Ahora te estarás preguntando ¿cómo puedo hacer para decidir amarme y salir de una situación de maltrato? Obviamente esto no se hace de un día para otro sino que es un proceso que requiere un crecimiento interior necesario y profundo. Este crecimiento interior será diferente para cada uno, porque como ya he mencionado cada uno tiene una manera de aprender diferente y un aprendizaje distinto para su vida.  Pero sí que hay una cosa común a todos y es que para hacer este proceso es necesario quererlo, comprometerse y actuar.  

¿Cuáles son los pasos para empezar a actuar y trabajar el amor propio?

  1. Tomar conciencia de que no nos queremos y debemos hacer un proceso de evolución relacionado con el amor personal.  
  2. Reconocer en qué ámbitos de la vida no nos estamos queriendo o nos estamos maltratando y dejamos que nos maltraten.  
  3. Aceptar con paciencia este tipo de conducta, entendiendo que nos viene de heridas antiguas.  En definitiva ser compasivas con nosotras mismas.  
  4. Buscar estas heridas y trabajarlas con un apoyo, ayuda profesional o herramientas que nos puedan ayudar a sanarlas. 
  5. Generar nuevas rutinas en las cuales trabajamos el querernos y el cuidarnos diariamente.
  6. Transformar los pensamientos y la manera de hablar sobre nosotras mismas en positivo.
  7. Rodearnos de personas que nos quieren, nos valoran y nos tratan bien. 
  8. Ser compasivas y pacientes con nuestro proceso y tener confianza en que poco a poco vamos a cultivar ese amor interior que nos permitirá salir del maltrato.
  9. Hablar con otras mujeres que estén en el mismo proceso, no que sufran maltrato, sino que estén intentando salir de ello a través del trabajo sobre el amor propio, para que nos confrontemos con mujeres que han elegido salir del victimismo y transformar sus vidas. De lo contrario podríamos caer en la tentación de volver a nuestra zona de confort. 
  10. Buscar recursos, herramientas y apoyo en cualquier lado para poder cultivar el amor, aprender a respetarnos y amarnos como nos merecemos. 

Es muy importante tener confianza en qué podemos hacer este proceso si lo queremos y que hay infinitas herramientas para poder hacerlo. Despertar la voluntad interior es la única vía para motivarnos y comprender que esto es posible y que podemos recuperar y aprovechar al máximo nuestro poder personal, para no cederlo nunca más a nadie!

Lorena Giocasta

Energía y emoción

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