¿Porqué necesitamos controlar?

Los que necesitamos el control sobre nuestra vida y muy a menudo sobre la de los demás tenemos la sensación o la convicción de que la manera en que nosotros hacemos las cosas siempre es la mejor, la más lógica, la más rápida y la única vía posible. Muchas veces no entendemos la lógica de los demás pero no nos importa entenderla, directamente preferimos la nuestra. A veces confundimos este comportamiento, y también es la impresión que damos a los demás, con una cierta seguridad y sensación de superioridad respecto a los demás. Nosotros mismos creemos que necesitamos gestionarlo todo porque si no se hará mal.

Muchos de nosotros tenemos una irrefrenable necesidad de controlar la realidad alrededor nuestro. Necesitamos gestionar y dirigir todo aquello que vemos y vivimos y esto muchas veces nos lleva a desarrollar ansiedad, no solo porque no es posible controlarlo todo si no por que el hecho de ver y que las cosas no son como queremos nos frustra. ¿Pero porqué hacemos esto? ¿Qué se esconde detrás de este comportamiento?

¡Nada más lejos de la verdad! En realidad cada uno de nosotros, seres humanos, tenemos inseguridad desde el nacimiento, desde los primeros días de vida. Hay innumerables razones por el cual todo ser humano desarrolla miedo e inseguridad frente a la vida; para empezar el niño viene al mundo cargado ya con una mochila emocional de todo el árbol genealógico, por no hablar del nacimiento que ya de por sí es uno de los acontecimientos más traumáticos en la vida del hombre, y siguiendo, a este se suman todas las experiencias traumáticas que podamos experimentar a lo largo de la vida. El miedo y la inseguridad son una respuesta biológica del cuerpo a una amenaza, real o simbólica, y que atenta a nuestra vida. Esta inseguridad es intrínseca, inconsciente, arraigada y muy difícil de detectar; se suele disfrazar con comportamientos de superioridad hasta llegar a veces a la tiranía en algunos individuos, otros prefieren otro tipo de estrategias. Pero como toda estrategia de defensa este comportamiento no es nada más que un intento de sobrevivir en este mundo que nuestro inconsciente percibe como hostil y peligroso.

Controlar nuestro alrededor de alguna manera nos aporta seguridad, si sabemos cómo serán las cosas nos quedaremos en nuestro territorio conocido y seguro. Lo desconocido da miedo y los demás, y su manera de hacer las cosas, representan ese desconocido. Es importante mencionar que no todos los comportamientos de control son iguales. Hay quien necesita controlar a las personas y sus vidas, por ejemplo parejas o hijos; otros necesitan controlar y gestionar situaciones de grupo, amigos o equipo de trabajo; luego están los que quieren que todo se haga como ellos lo harían y en cualquier ámbito, casa, viajes, trabajo, educación de los hijos, etc. Cualquiera que sea la necesidad, siempre hablamos de sentirnos seguros y mantenernos en nuestra zona de confort.

Para trabajar este aspecto de nuestro carácter podemos hacer dos cosas. Primero profundizar en las causas de tal inseguridad y descubrir realmente que hay detrás de ella y cuáles son los mecanismos que la desencadenan. Segundo ser consciente de ello y de cuando estamos actuando así y empezar a transformar este comportamiento, sobre todo por nuestro bien. Pensemos que a superar la necesidad de control tiene que ver con el desapego y la confianza. El desapego respecto a nuestra zona de confort, al miedo, a las fidelidades familiares, a los juicios de los demás y los nuestros, y a nuestras expectativas. La confianza respecto a la vida, a los demás y a nosotros mismos. Abandonar la necesidad de control es un acto de fe hacia la vida y hacia nuestra alma. Confiar quiere decir aceptar y soltar. Aceptar la vida tal y como es y soltar el miedo y la desconfianza. Saber apreciar la diversidad, la novedad y la incertidumbre, no solo nos hace más fuertes, sino que nos ayuda a disfrutar de la vida de una forma más relajada y placentera.

Recordemos que la mayoría de las veces no disfrutamos de la vida porque no sabemos hacer este proceso y soltar aquello que nos duele o nos molesta. Todo empieza dentro de nosotros siempre, nuestra es la responsabilidad de nuestra felicidad y nuestro es el poder para lograrla, a través de nuestras elecciones y decisiones. Una vez más insisto en que tengamos presente que no somos víctimas de la vida sino creadores de ella y en nosotros está el poder y la capacidad para crearla tal y como queremos.

Lorena Giocasta

Energía y emoción

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