Porque tenemos prisas por sanar?

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El tiempo vuela. Hoy en día todo corre de prisa. Nunca tenemos tiempo para hacer todo aquello que queremos o debemos hacer. Así que nos estresamos y a menudo desarrollamos enfermedades físicas o emocionales. Lo mismo pasa cuando estamos en un proceso de sanación a través de la enfermedad. Como hemos dicho otras veces en este blog la enfermedad no es nada más qué la manera que tiene el cuerpo de sanar un conflicto emocional. Entonces la enfermedad es una gran herramienta de aprendizaje y de sanación, Aunque nosotros todavía no lo podamos comprender del todo. Al igual que una enfermedad cuando nos encontramos en un estado emocional que nos duele, nos afecta a todos los ámbitos de nuestro día día y encima no sabemos cómo salir de allí, la tendencia que tenemos siempre es que se acabe pronto y lo más indoloro posible. Pero si el sentido de la enfermedad o conflicto emocional es ser atendido, ser escuchado, hacer una toma de conciencia, cómo podemos hacer esto silenciando el síntoma? Hay varios aspectos a tener en cuenta en un proceso de enfermedad, conflicto emocional o sanación de cualquier tipo.

El primer aspecto es que la enfermedad o síntoma es una llamada de atención de nuestra alma. Todos nosotros estamos constantemente viviendo, superando o integrando conflictos emocionales, cada uno según su propio camino. Nuestro cuerpo físico es el vehículo a través el cual experimentamos en esta vida terrenal; ese instrumento a través del cual nuestra alma puede hablarnos y avisarnos si estamos en el camino correcto o si debemos transformar algo para nuestro mayor bien, para nuestro aprendizaje. Dado que todos nosotros tenemos muchos aprendizajes que vivir e integrar en esta vida, los conflictos, síntomas o enfermedades también serán muchos. Para empezar es bueno y favorable para nosotros transformar la creencia de que el síntoma y la enfermedad son algo malo y que debemos eliminarlos cuanto antes. El síntoma quieres ser escuchado, la enfermedad es un diálogo entre tú y tu alma. 

El segundo aspecto es la aceptación e integración de tal conflicto emocional que nos ha llevado a la enfermedad. Nuestra vida y nuestra experiencia en esta tierra es aprendizaje constante con sus altibajos, el sentido de la vida misma es aprender sobre nosotros mismos. La aceptación es la base para poder disfrutar de ese aprendizaje y aprovecharlo al máximo desde la humildad y las ganas de crecer. Si la enfermedad es parte de este aprendizaje también podemos aceptarla Y ser conscientes que mediante esta aceptación vamos a sanar mucho más rápido.

El tercer aspecto a tener en cuenta es el tiempo. El concepto de tiempo, creado por el hombre, es relativo a nuestra experiencia en esta vida. El concepto de tiempo y espacio han sido creados por el hombre para poder definir y ordenar esta misma experiencia terrenal. La limitación de la mente humana nos impuso crear estos conceptos para poder comprender a fondo la vida y la creación. Pero en otras dimensiones el tiempo y el espacio no existen, en realidad somos seres ilimitados experimentando un proceso de aprendizaje en un tiempo limitado y un espacio físico delimitado. Si consideras y aceptas que has vivido muchísimas vidas como esta, si piensas que eres un ser sin nacimiento y sin muerte, ilimitado e infinito tanto como Dios, qué importancia puede tener el tiempo físico? Si sales de las restricciones mentales que hemos creado en conjunto como sociedad, para hacer frente a nuestros miedos y sobre todo al desconocimiento de la gran Verdad, qué límites tienes? En que puede obstaculizarte una enfermedad, que no es nada más que un grito de aprendizaje? Asumido estos conceptos el tiempo no es importante, el tiempo que necesite para sanar tal síntoma o tal enfermedad es relativo y cuando intento modificarlo interrumpiéndolo lo que estoy haciendo es interrumpir a este aprendizaje, reenviarlo a otro momento para que vuelva aparecer una y otra vez hasta que yo no lo escuché. Si no se produce la sanación desde la conciencia se volverá a repetir al infinito. El tiempo que necesite para sanarse siempre es el tiempo correcto, tanto si se trata de una enfermedad como de un proceso emocional. Cuando por ejemplo nos tomamos pastillas para calmar la ansiedad, lo que estamos haciendo es cerrar la boca a nuestra alma, es mandar a callar nuestro corazón para no escucharlo. (Ojo!Con esto no estoy diciendo de no tomar medicamentos, sino precisar que el medicamento ayuda a silenciar el síntoma y su mensaje)

El cuarto aspecto es la paciencia. Paciencia en sentido más amplio de saber fluir y aceptar el momento que estamos viviendo. Desear a toda costa la sanación de una enfermedad no nos ayuda a desarrollar la paciencia, de hecho nos aleja de ella. Hay que saber estar en el momento presente el tiempo que se necesite para poder integrar y transmutar el conflicto emocional. La paciencia tiene mucho que ver con el aceptación de uno mismo ya que toda la realidad no es nada más que un reflejo de nuestro interior. Paciencia significa observar y aceptar desde la conciencia y el momento presente, sin querer cambiar lo que vemos o acelerar este proceso. Las prisas que tenemos para sanar en realidad vienen de la no aceptación de nuestra sombra interior. El conflicto emocional que no se esté causando la enfermedad o el estado emocional en el que nos encontremos, nos habla de esta sombra, de esta oscuridad que a menudo no queremos ver ni tratar. Aceptar esta sombra y su manera de mostrarse en el diálogo entre el alma y el cuerpo, en el tiempo que necesite para ser experimentada, es paciencia.

Si queremos hacer un verdadero proceso de sanación y crecimiento como seres humanos es bueno que tomemos en cuenta todos estos aspectos e intentemos integrarlos en nuestro camino, para poder volver al origen, a nuestro interior, a nuestra alma. Así que no tengas prisas por sanar, sea lo que sea que tengas que sanar. Acepta, escucha, integra y ten paciencia; este es el acto de amor más grande que puedas hacer hacia ti mismo. Y no olvides disfrutar del camino!

 

Lorena Giocasta

Terapeuta energético-emocional

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